MARIA FELIX (1914-2002)


María de los Ángeles Félix Güereña (Álamos, Sonora, 8 de abril de 1914-Ciudad de México, 8 de abril de 2002), conocida como La Doña, o María Bonita, fue una actriz mexicana.

Hizo cine extranjero filmando películas en Argentina, España, Italia y Francia.

María de los Ángeles Félix Güereña nació en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914. Sus padres fueron Bernardo Félix Flores, militar y político, y Josefina Güereña Rosas. Tuvo once hermanos: Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, Mercedes, Fernando, María Eugenia, Ricardo, Benjamín y Ana María del Sacramento.

Su infancia transcurrió en Álamos. Durante su infancia mantuvo una estrecha relación con su hermano Pablo, tanto que la madre los separó pensando que pudieran envolverse en una relación incestuosa.

Se casó en 1931 con un hombre llamado Enrique Álvarez Alatorre, con quien tuvo a su único hijo en 1934, el también actor Enrique Álvarez Félix. Ambos se divorciaron en 1938. Un día, Alatorre la visitó en la capital, y de forma deliberada se llevó a su hijo con él a Guadalajara, negándose a devolverselo. María le juró que algún día sería más influyente que él, y se lo quitaría. Más tarde lograría recuperar la custodia de su hijo.

Félix prefirió iniciar su carrera artística en México, a pesar de haberla podido comenzar en el extranjero.

Debutó en la película El Peñón de las Ánimas,​ en la cual compartió créditos junto a Jorge Negrete.

Su segunda película fue María Eugenia de 1943. El mismo año apareció en las películas, La china poblana (1943), Doña Bárbara (1943)​ y La mujer sin alma (1943). Un año después, trabajo en la película El monje blanco (1945) y el siguiente año en 1946, participó en los filmes La devoradora (1946),​ y Vértigo (1946).

Trabajando con el director Emilio "Indio" Fernández, realizó las películas Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948).​ También trabajo con Roberto Gavaldón, con quien hizo la película La diosa arrodillada (1947).​ Dos años después en 1949, filmó la película, Doña Diabla.

Sus primeras películas extranjeras fueron realizadas en España, las cuales incluyeron; Mare nostrum (1948), Una mujer cualquiera (1950) y La noche del sábado (1950). En 1951, participó en la coproducción franco-española, La corona negra (1951). Continuó su carrera extranjera en Italia, donde realizó las películas Incantesimo trágico (1951) y Mesalina (1951).

En 1952, trabajo en Argentina e hizo la película La pasión desnuda. Ese mismo año, regreso a México y se casó con el actor y cantante Jorge Negrete,​ con quien trabajo en la película El rapto y más tarde filmaría la película Camelia ambas en 1954. Negrete falleció el 5 de diciembre de 1953, por lo que decidió regresar a Europa. En Francia, apareció en las películas La Bella Otero (1954), French Cancan (1954) y Les Héros sont Fatigués (1955).​ Su último filme europeo, fue la producción española Faustina (1957).​

Volvió nuevamente a México en 1955, participando en las películas La escondida (1955), Canasta de cuentos mexicanos (1955), Tizoc (1956), Flor de mayo (1957),​ Café Colón (1958),​ Miércoles de ceniza (1958) y La estrella vacía (1958).

En 1959, trabajo en la película La cucaracha, donde compartió créditos por primera y única vez junto a Dolores del Río.​ Además el mismo año, apareció en los filmes Sonatas (1959) y La fièvre monte à El Pao (1959).

En 1960, filmó las producciones Juana Gallo (1960), La bandida (1962) y Amor y sexo (Safo '63) (1963). En 1970, realizó su última película titulada, La generala (1970).

En 1986 volvieron a pagarle sin trabajar cuando firmó el contrato para protagonizar Eterno resplandor, una película de Jaime Humberto Hermosillo. Sin embargo, el proyecto se canceló por problemas fiscales y económicos del productor, por lo que la cinta quedó sin filmar.

En 1946, le ofrecieron el estelar femenino de Duel in The Sun, pero no pudo realizarlo por tener el proyecto de Enamorada en puerta, por lo que la actriz Jennifer Jones actuó en su lugar.

María Félix decía: «Nunca me arrepentiré de haberle dicho que no a Hollywood, porque mi carrera en Europa se había orientado hacia el cine de calidad». También declaró en otra ocasión que: «Los papeles de india los hago en mi país y los de reina en el extranjero».

Con respecto a su hijo, María llegó a comentar: «De no haber sido María Félix, me hubiera gustado ser el hijo de María Félix. Enrique es un hombre muy dotado, con un sentido común admirable. Es mi mejor amigo. Me divierto mucho en su compañía. No es un hijo de mami como muchos creen. Trabaja por su cuenta, lucha como ser independiente. Él tiene su propia carrera, su público, su cartel y asume sus responsabilidades sin apoyarse en mí.»

Su segundo matrimonio (1945-1947) fue con el célebre compositor Agustín Lara «el músico-poeta».​ María fue admiradora de Lara desde la adolescencia. Ellos se conocieron de forma accidental y poco cordial en una cabina telefónica en la calle de Reforma. Algún tiempo después, fueron presentados formalmente por un amigo en común, el actor Tito Novaro. A partir de ese momento la pareja inició una relación amorosa sumamente publicitada, que culminó en matrimonio en 1945. Lara inmortalizó a María en una enorme cantidad de canciones, tales como Humo en los ojos, Cuando vuelvas, Dos puñales, el chotis Madrid y sobre todo el célebre tema María Bonita, compuesto en Acapulco durante su luna de miel, y que él estrenó en una serenata para ella con Pedro Vargas. María Bonita se convertirá en una de las canciones más populares de Lara a nivel mundial y el himno indiscutible para María en cualquier lugar donde se presentaba. Sin embargo, los celos excesivos de Lara pusieron fin a su relación en 1947. La misma María afirmó que en un ataque de celos violento, Lara incluso intentó matarla.​ La separación fue inminente.

Tras su separación de Lara, María vivió algunos sonados romances con el magnate Jorge Pasquel, el torero Luis Miguel Dominguín y el actor argentino Carlos Thompson.​ A este último lo conoció en Argentina durante el rodaje de La pasión desnuda (1952). La relación fue seria hasta el punto de que se comprometieron para casarse, y Félix incluso llamó a su hijo Enrique Álvarez Félix para conocer a su posible padrastro. Sin embargo, Félix canceló la boda días previos a la misma, afirmando que llegó a la conclusión de que lo único que la unía a Thompson era una mera atracción física y no un amor verdadero.

En 1952, cuando María regresaba a México tras su estancia en Europa y Argentina, se reencuentra con un «viejo enemigo»: el actor y cantante Jorge Negrete. Tras un breve romance, la pareja contrajo matrimonio el 18 de octubre de 1952.

Su cuarto matrimonio (1956-1974), fue con el banquero francés de origen rumano Alexander Berger. María conoció a Berger en la década de 1940, pero en ese momento ambos estaban casados. Años después se reencontraron. María permaneció casada 18 años con Berger. Con él intentó de nuevo convertirse en madre, pero un accidente durante la filmación de Flor de mayo (1957), provocó que María perdiera el hijo que esperaba.​ Berger falleció en 1974 como consecuencia de un cáncer pulmonar, tan solo meses después de la muerte de la madre de María, lo que la sumió en una profunda depresión, de la que decidió salir triunfante para dedicarse a una nueva pasión: los caballos. Algunos de sus ejemplares llegaron a ganar importantes premios hípicos internacionales. María conservó su cuadra durante 11 años.

Su última pareja sentimental fue el pintor ruso-francés Antoine Tzapoff. Respecto a él, María comentó: No sé si es el hombre que más me ha querido, pero es el que me ha querido mejor.

El 8 de abril de 2002, Félix falleció mientras dormía a los 88 años de edad en Ciudad de México. Su muerte tuvo lugar aproximadamente a la 1:00 a.m. y su cuerpo fue descubierto cerca de las 10:00 de la mañana. Su cuerpo fue transportado de su residencia de la Colonia Polanco en la Ciudad de México al Palacio de Bellas Artes donde se le realizó un homenaje. Su cuerpo fue enterrado en una tumba familiar en el Panteón Francés de San Joaquín ubicado en Ciudad de México.

Benjamín Félix Güereña, hermano de la actriz, solicitó una exhumación de su cadáver para determinar las causas de la muerte, por considerar que hubo irregularidades en su inhumación. Una semana después, la policía determino que Félix había muerto sin muestras de muerte violenta. Después de la exhumación, Félix Güereña retiró dicha denuncia y expresó estar conforme con las conclusiones de la averiguación.

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